Las minúsculas, de oído

Las mismas letras, en el tamaño con el que están escritos los libros.

Jugar

Qué hace el niño

Arriba sale una letra minúscula, grande y sola —una m— y una voz dice su nombre en español: «eme». Abajo hay cuatro respuestas escritas en hiragana, y el niño toca la que suena así: えめ. Si acierta, saltan chispas; si falla, la letra tiembla, se enciende la buena y vuelve a sonar el nombre.

Las respuestas van en hiragana y no en letras porque el niño al que está hecho esto ya sabe leer hiragana —lo aprende en el colegio, en Japón— y todavía no sabe leer el alfabeto latino. El juego le deja usar lo que ya tiene para entrar en lo que no tiene. Preguntarle en letras cuál es la letra sería pedirle que supiera de antemano lo que ha venido a aprender.

No hay cuenta atrás, no se pierde nada y no se puede quedar atascado: la que ha fallado vuelve a salir más adelante.

Las nueve fases

No salen las veintisiete letras de golpe. Van por grupos, y cada grupo junta letras que se confunden entre sí, que es donde está el trabajo:

Dentro de una partida se sube de fase con diez aciertos de saldo y se baja con dos fallos, y de una partida a otra el juego se acuerda de por dónde iba: cada vez empieza dos peldaños más atrás para calentar y acaba en uno que todavía no domina. Está contado entero en cómo sube de nivel. El niño no elige nada ni ve ninguna cifra.

La ficha

EdadA partir de 3 años. No hace falta saber leer español — está pensado para antes.
Qué se practicaLas 27 letras en minúscula y el nombre de cada una. Al final, palabras.
Hace falta saberHiragana, que es donde van las respuestas.
IdiomaEspañol. La voz habla español.
PrecioGratis. Sin anuncios, sin compras dentro y sin registrarse.

Por qué las minúsculas van después

Casi todo el material infantil empieza por las mayúsculas, y con razón: son más distintas entre sí y más fáciles de dibujar. Pero los libros no están escritos en mayúsculas. Un niño que sólo conoce las grandes se sabe el abecedario y sigue sin poder abrir un cuento.

Y son de verdad más difíciles, no un repaso: en mayúscula, B D P Q son cuatro dibujos distintos; en minúscula son la misma bola con el palo en otro sitio, y hay que mirar hacia dónde apunta. Por eso ese grupo tiene fase propia aquí, y por eso hay un juego entero dedicado a emparejar cada mayúscula con su minúscula.

El orden bueno es éste: primero las mayúsculas, luego éstas, y en medio o después emparejar las dos.

Después de éste